El gerente de Política Económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Santiago Herrera, advirtió que la inflación en Honduras podría acercarse al 6 % al cierre de 2026, debido a factores internos y externos que continúan ejerciendo presión sobre la economía nacional.
Herrera señaló que el Banco Central de Honduras (BCH) tiene previsto revisar en octubre el Programa Monetario, proceso en el que podría modificarse el rango establecido como meta de inflación. Según explicó, actualmente el objetivo es de 4 % más o menos un punto porcentual, pero podría pasar a un rango de 5 % más o menos un punto.
El economista recordó que Honduras es una economía pequeña y abierta, por lo que está expuesta a los efectos de los cambios que se producen en el entorno internacional, particularmente en Estados Unidos, principal socio comercial del país.
Herrera también se refirió a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y al posible impacto que estas pueden tener sobre Honduras. Explicó que una reducción de la inflación estadounidense podría favorecer al país al disminuir las presiones provenientes de los precios de productos importados.
No obstante, señaló que los movimientos en las tasas de interés internacionales también pueden repercutir en el costo del dinero en Honduras, debido a los compromisos crediticios que mantienen tanto el Gobierno como el sistema bancario.
En ese contexto, consideró técnicamente acertada la decisión del Banco Central de Honduras de elevar la Tasa de Política Monetaria (TPM) al 6 %, luego del incremento aplicado por la Reserva Federal.
Herrera anticipó que el aumento de la TPM podría comenzar a reflejarse gradualmente en las tasas de interés de los créditos. Según su estimación, los efectos no serían inmediatos y podrían comenzar a observarse dentro de cuatro, cinco o hasta seis meses.
El representante del Cohep también señaló que la incertidumbre económica internacional y el comportamiento del fenómeno de El Niño constituyen factores que podrían generar nuevas presiones, particularmente en el sector alimentario.
A su criterio, estas condiciones ya comienzan a tener efectos sobre los precios internos, por lo que será necesario mantener bajo seguimiento el comportamiento de los factores externos e internos que inciden sobre la inflación nacional.








