-A la Policía le asignan L 8,000 millones, para nada asegura el analista
Tegucigalpa.- La masacre en la cual murió Said Lobo, hijo del ex presidente Porfirio Lobo, y tres personas más causó estupor a sectores políticos, empresariales y sociales del país. quienes condenaron el clima de inseguridad que vive el país.
En el múltiple homicidio perpetrado en el capitalino bulevar Morazán, también fallecieron acribillados Luis Zelaya, sobrino político del ex jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA), Romeo Vásquez; Salomón Velásquez y Norlan Rodríguez.
Para el caso, el director del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, Luis León, aseguró que ese múltiple crimen «es una muestra que en Honduras no hay una ruta clara de cómo atender la seguridad y la justicia».
«La respuesta del Estado no se debe concretar a ir a la escena del crimen y levantar cuerpos. sino de prevenir los hechos», dijo.
Capacidad
En ese orden, aseguró que «la capacidad preventiva del Estado historicamente ha sido nula. Eso nos ha llebado a qye la sociedad hondureña sea un caldo de cultivo para la inseguridad».
«Creo que el hondureño no debería vivir de esta manera, porque me parece que es injusto para un pueblo», subrayó.
«Lo peor es que se invierte unos 8,000 millones de lempiras para la Policía Nacional y 7,000 millones para los militares. Estamos hablando de recursos cuantiosos que no generan réditos a la sociedad», lamentó el analista.
Además la pregunta que surge de todo esto, es que si están matando a los jóvenes en la actualidad que pasará dentro de 15 o 20 años, manifestó.
Para Luis León no existe un plan claro de país en la materia de seguridad, pues vivimos en la improvisación.








