Desde la noche del martes, lluvias continuas han ocasionado inundaciones, evacuaciones y el aumento sostenido de los caudales, lo que ha obligado a las autoridades a decretar la suspensión de clases, activar alertas y habilitar diversos albergues a lo largo del litoral atlántico.
Según la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), la situación sigue bajo monitoreo estricto ante la posibilidad de que las precipitaciones mantengan el nivel de riesgo para la población en las siguientes horas.
Las cifras más recientes, difundidas por Copeco esta mañana, indican que alrededor de 5.970 personas se encuentran directamente afectadas por los efectos de las crecidas y el desbordamiento de varios ríos.
El dato oficial indica que cerca de 5.000 habitantes han visto alteradas sus condiciones de vida en municipios como La Ceiba, Tela y Arizona, mientras la saturación de los suelos complica la situación en amplios sectores de Atlántida.
Como parte de las medidas de emergencia, la iglesia Pacto Profético en la colonia Armenia Bonito, municipio de La Ceiba, se transformó en refugio desde las 00:00 de la madrugada, albergando a ocho familias desplazadas por la creciente de una quebrada cercana que penetró sus casas.
Junto a este albergue, Copeco reportó la habilitación de cuatro centros más: dos en Jutiapa, uno en el Kilómetro 17 de Arizona y otro en Armenia Bonito.
Según los registros de los refugios provisionales, hay 129 personas resguardadasen ellos: 55 alojadas en la escuela Pedro Nufio y 43 en el centro del Kilómetro 17 en Arizona.
El fenómeno climático ha generado fuertes acumulados de precipitaciones en el norte hondureño. Las estimaciones meteorológicas hablaban de hasta 150 milímetros de lluvia previstos en la región, con registros de 120 milímetros en cuencas hídricas y 80 milímetros en áreas urbanas.
Este exceso ha llevado a la inundación de viviendas en entornos cercanos a ríos y quebradas, además de elevar el peligro de deslizamientos, especialmente en zonas de ladera.
Las condiciones adversas impuestas por el temporal han causado que siete localidades de Jutiapa y al menos dos en Arizona permanezcan incomunicadas por vía terrestre, tras el cierre de rutas y el avance de las aguas.
En sectores como el valle del río Leán en Arizona, el volumen fluvial ha dificultado los desplazamientos y amenaza con aislar por completo comunidades rurales enteras.








