Las labores de búsqueda y rescate en Venezuela entran en su fase final, una semana después de los terremotos que devastaron varias regiones del país y dejaron un saldo oficial de 2,295 fallecidos, mientras miles de personas continúan desaparecidas y decenas de miles permanecen damnificadas.
Ante la magnitud de la tragedia, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en homenaje a las víctimas de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado 24 de junio.
Los trabajos de rescate se concentran principalmente en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas, donde numerosos edificios colapsaron. Equipos especializados nacionales e internacionales han comenzado a concluir las inspecciones en las estructuras destruidas, luego de determinar que en muchos de los inmuebles ya no existen posibilidades de encontrar sobrevivientes.
Según el balance oficial, 6,461 personas fueron rescatadas, mientras que más de 13,000 lograron salir por sus propios medios o con ayuda de familiares. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas estima que alrededor de 50,000 personas continúan desaparecidas, una cifra que el Gobierno venezolano no ha confirmado oficialmente.
Pese a que las esperanzas disminuyen con el paso de los días, los equipos de rescate mantienen las operaciones tras el hallazgo con vida de un niño de tres años, localizado bajo los escombros por socorristas internacionales.
Mientras tanto, la emergencia humanitaria continúa agravándose. Miles de familias permanecen en albergues improvisados, estacionamientos y espacios públicos, enfrentando escasez de alimentos, agua potable, medicamentos y refugio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el riesgo de brotes de enfermedades debido a las precarias condiciones sanitarias y la presión que enfrenta el sistema de salud. En apoyo a las labores de rescate y asistencia humanitaria, al menos 27 países han enviado especialistas, equipos de búsqueda y perros entrenados para colaborar en la emergencia.








