El magistrado enjuiciado Mario Morazán respondió a los cuestionamientos surgidos tras la convocatoria de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que Honduras comparezca por temas relacionados con la independencia judicial y los juicios políticos.
A través de un pronunciamiento público, Morazán sostuvo que el incumplimiento deliberado de sentencias emitidas por tribunales nacionales o internacionales conlleva consecuencias jurídicas, por lo que defendió la intervención del organismo regional en este tipo de casos.
El exfuncionario afirmó que la audiencia convocada por la CIDH no está relacionada con los procesos particulares de los magistrados sometidos a juicios políticos, sino con aspectos vinculados a la independencia judicial y el cumplimiento de obligaciones internacionales del Estado hondureño.
No obstante, aseguró que tanto él como otros magistrados afectados aún no han iniciado las acciones legales correspondientes ante instancias internacionales, aunque advirtió que dichos procesos podrían concluir con una eventual declaratoria de responsabilidad internacional contra el Estado de Honduras.
Morazán reiteró que los juicios políticos en su contra fueron, a su criterio, abusivos, arbitrarios y carentes de sustento jurídico, por lo que insistió en que continuará ejerciendo las acciones legales que considere pertinentes.







