El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga hizo este domingo un llamado a recuperar los valores cristianos y a rechazar la búsqueda desmedida del poder, el consumismo y la politiquería, al asegurar que estos son «tesoros engañosos» que alejan a las personas del verdadero sentido de la vida.
Durante su homilía dominical, el arzobispo de Tegucigalpa reflexionó sobre el Reino de Dios, al que comparó con un tesoro escondido y una perla de gran valor, afirmando que el encuentro con Jesucristo transforma la vida y cambia la escala de valores de las personas.
En su mensaje, cuestionó que la sociedad exalte el dinero, el poder o la influencia como símbolos de éxito y advirtió que tampoco se debe considerar delincuentes como si fueran héroes. A su juicio, esas actitudes reflejan una crisis de valores que afecta a las familias y a la sociedad.
El líder de la Iglesia Católica también afirmó que el primer paso para encontrar el verdadero tesoro es abandonar el pecado, al señalar que donde existe el pecado no puede habitar Dios. Además, recordó que la verdadera riqueza está en la vida interior y no en los bienes materiales o el reconocimiento social.
Rodríguez Maradiaga dirigió además un mensaje a los gobernantes, a quienes exhortó a pedir sabiduría para conducir a sus pueblos, tomando como ejemplo al rey Salomón. Señaló que muchos líderes priorizan intereses políticos o electorales en lugar del bienestar de la población y lamentó que algunos solo busquen el voto sin responder posteriormente a las necesidades de la ciudadanía.
Asimismo, expresó su preocupación por los discursos autoritarios que, según dijo, amenazan los procesos democráticos en la región. Sin mencionar nombres, criticó a quienes afirman que no habrá más elecciones, al considerar que ese tipo de posturas no contribuyen a la paz ni al fortalecimiento de la democracia.
Al concluir su homilía, el cardenal reiteró que Jesucristo es «la perla de gran valor» y afirmó que solo Él puede dar sentido pleno a la vida. Finalmente, invitó a los fieles a fortalecer su fe y a trabajar por una sociedad más humana, basada en el Evangelio, la esperanza y el respeto a la dignidad de las personas.







