La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, cuestionó el manejo histórico de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y afirmó que la institución ha sido afectada durante décadas por corrupción, decisiones políticas y una administración vinculada a intereses particulares.
Castellanos sostuvo que la empresa estatal ha sido “desguazada, desvalijada y mutilada” como consecuencia de estas prácticas, lo que, a su criterio, ha debilitado su capacidad para brindar un servicio público eficiente.
Ante este escenario, consideró que cualquier proceso de transformación de la ENEE debe ir más allá de cambios administrativos y requiere una modernización profunda de la institución.
La funcionaria señaló que esta reforma debe permitir recuperar el valor público de la energía eléctrica, mejorar la gestión de la empresa y garantizar que los cambios no terminen beneficiando únicamente a sectores económicos privilegiados.
Castellanos advirtió que la modernización de la ENEE debe realizarse bajo criterios de transparencia, eficiencia y defensa del interés público, evitando que los activos estratégicos del Estado sean transferidos o utilizados en beneficio de élites económicas.
Sus declaraciones se producen en medio del debate nacional sobre la situación financiera y operativa de la ENEE y las propuestas de reforma que buscan modificar el funcionamiento del sector energético en Honduras.







