«Es la última Misa Crismal que presido y yo quiero pedirles perdón», aseguró el jerarca católico
El cardenal Oscar Rodriguez, se despidió este Jueves Santo como Arzobispo de Tegucigalpa, durante la útima Misa Crismal que ofició en la basílica Menor del Santuario de Suyapa, en el marco de las celebraciones religiosas de la Semana Mayor.
Su eminencia hizo el anuncio frente a centenares de feligreses que abarrotaban el templo católico con motivo de la Semana Santa que hoy arriba al Jueves Santo.
El cardenal Rodriguez de 73 años de edad, nació en Tegucigalpa, el 29 de diciembre de 1942. Se ordenó sacerdote el 28 de junio de 1970. Ocho años después se convirtió en Obispo, el 8 de diciembre de 1978. El 21 de enero del 2001 fue ordenado Cardenal por el Papa Juan Pablo II y en enero de 1993 fue nombrado Arzobispo de Tegucigalpa.
«Es la última Misa Crismal que presido como Arzobispo de Tegucigalpa. Yo quiero pedirles perdón si por mis límites no he sabido responder a lo que tienen derecho a esperar de su Obispo. Son ya 44 años», afirmó el prelado.
De igual forma, agradeció a «la feligresía por el ministerio sacerdotal que fue bien derramado y a manos llenas con entrega, sacrificio y amor».
Confesó además que «la vida sacerdotal es eso, una vida. No es un rato mientras duren lasa ganas, mientras nos conviene o nus gusta, mientras el contrato no se acabe».
«Es una vida que sabe también de desgaste. muchas veces de soledad, incomprensión y soledad», reconoció el cardenal Rodríguez a menera de despedida.








