El sector educativo privado en Honduras se encuentra en máxima alerta ante el incremento de amenazas por parte de estructuras criminales. Carlos Sabillón, representante de las escuelas privadas del país, denunció públicamente que el cobro de la extorsión —popularmente conocido como «impuesto de guerra»— se ha convertido en la principal amenaza que enfrentan estos centros de enseñanza.
Blancos del crimen organizado
A diferencia de otros rubros donde los empleados son los más vulnerables, Sabillón detalló la naturaleza de estas intimidaciones:
- Amenazas dirigidas: Las presiones y chantajes se concentran directamente en contra de las instituciones educativas y sus propietarios, y no de manera generalizada hacia el cuerpo docente.
- Impacto en el sector: Esta modalidad de delincuencia mantiene bajo constante zozobra y preocupación a los inversionistas de la educación, quienes ven amenazada la seguridad de sus planteles y su integridad física.
- Preocupación nacional: La situación evidencia cómo el flagelo de la criminalidad organizada continúa expandiéndose en el país, afectando esta vez a un pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad como lo es la educación privada hondureña.








