José Vicente Nácher exhortó a mantener la independencia frente a las autoridades y a trabajar por una sociedad más justa, sin confundir las responsabilidades civiles con la fe religiosa.
El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tátay, hizo un llamado este domingo a la población a mantenerse alerta ante las adulaciones y los discursos engañosos, al tiempo que invitó a reflexionar sobre la relación entre la fe, la ciudadanía y el ejercicio de la autoridad.
Durante su mensaje, el religioso exhortó a pedir a Dios protección frente a “las trampas de los aduladores y de los falsos dilemas de los mentirosos”, e instó a no convertir a las autoridades terrenales en figuras incuestionables.
Nácher también advirtió que la fe no debe utilizarse para apropiarse de asuntos que corresponden al ámbito civil, social o político. En ese sentido, recordó la enseñanza bíblica de Jesús: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Pide independencia frente a las autoridades
El arzobispo explicó que las personas desempeñan diferentes roles en la sociedad: como ciudadanos están sujetas a las leyes, como integrantes de una familia mantienen vínculos y responsabilidades, y como miembros de una Iglesia profesan una fe.
Sin embargo, señaló que estas dimensiones deben orientarse por principios éticos y por la voluntad de Dios, sin que una esfera anule las responsabilidades propias de las demás.
Al reflexionar sobre el pasaje bíblico de la moneda, Nácher destacó que cumplir con las obligaciones ciudadanas no significa renunciar a la independencia personal ni entregar a las autoridades más de lo que les corresponde.
Llama a construir una sociedad más justa
El líder de la Iglesia católica en Tegucigalpa invitó a los cristianos a contribuir con generosidad al desarrollo de una sociedad más próspera, equitativa y justa, sin perder de vista sus convicciones espirituales.
Según expresó, reconocer que las personas fueron creadas a imagen de Dios implica asumir un compromiso con los demás y orientar la vida cotidiana a partir de esos valores.
Finalmente, Nácher sostuvo que la fe y la ciudadanía no deben entenderse como caminos opuestos, sino como dimensiones que pueden complementarse mediante acciones concretas.
“No se trata de ser buenos cristianos o buenos ciudadanos”, concluyó, al señalar que ambas condiciones deben coincidir en la vida diaria a través de la oración, el trabajo, la escucha, el diálogo y la coherencia entre las creencias y las acciones.







