La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) informó que el sistema implementado para bloquear las comunicaciones en los centros penitenciarios de Honduras ha alcanzado una efectividad cercana al 99 % en la interrupción de llamadas salientes.
El comisionado de Conatel, César Cáceres, explicó que los bloqueadores instalados en 21 centros penitenciarios, junto con nuevas tecnologías de fabricación israelí, han permitido reducir de manera significativa las llamadas que se realizan desde el interior de las cárceles.
“Ya prácticamente tenemos más de cerca del 99 por ciento de efectividad de bloqueo y las ráfagas que se llaman las posibles conexiones se han reducido significativamente”, señaló Cáceres.
De acuerdo con el funcionario, los monitoreos realizados por las empresas encargadas de supervisar las comunicaciones evidencian que las llamadas salientes desde los centros penitenciarios se han reducido a menos del 1 % de las conexiones que anteriormente podían detectarse.
Cáceres explicó que uno de los principales desafíos ya no se limita al bloqueo de la señal telefónica, sino a impedir el ingreso de dispositivos electrónicos, como teléfonos, terminales o tabletas, que puedan conectarse a internet y permitir la comunicación desde los centros penitenciarios.
El funcionario señaló que las autoridades también mantienen conversaciones con empresas tecnológicas para encontrar mecanismos que permitan controlar este tipo de conexiones.
En ese contexto, indicó que Starlink comunicó oficialmente que desarrolló algoritmos destinados a bloquear su servicio dentro de determinadas áreas geográficas, incluyendo las zonas donde se encuentran ubicados los centros penitenciarios.
Según Cáceres, esta problemática no es exclusiva de Honduras, sino que representa un desafío para distintos países de América Latina, debido al uso de nuevas tecnologías para establecer comunicaciones desde los centros penitenciarios.
Las autoridades buscan mantener y ampliar los controles para evitar que las estructuras criminales recluidas en los centros penales utilicen llamadas o conexiones a internet para continuar coordinando actividades ilícitas desde el interior de las cárceles.







