Tegucigalpa y Comayagüela enfrentan una de las peores crisis de abastecimiento de agua de las últimas décadas debido a la disminución de las lluvias provocada por el fenómeno de El Niño y los bajos niveles de los embalses que abastecen a la ciudad, advirtió el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya.
El edil señaló que la situación actual solo es comparable con la registrada en 1996, aunque aseguró que el impacto es mayor debido al crecimiento poblacional que ha experimentado la capital en los últimos años. «En ese entonces había un millón de capitalinos menos», expresó, al destacar que este ha sido el año con menos precipitaciones de la última década.
Ante este panorama, la Alcaldía Municipal del Distrito Central mantiene una serie de acciones para mitigar los efectos de la escasez. Entre ellas destaca la reactivación de la construcción de la represa San José, una obra que permaneció paralizada durante 18 meses y cuyos trabajos fueron retomados el pasado 7 de marzo.
Según Zelaya, el proyecto registra un avance del 46 % y se prevé que entre en funcionamiento en 2028, con el objetivo de fortalecer el suministro de agua potable para miles de familias de la capital y reducir la dependencia de los actuales embalses.
Mientras la obra avanza, la comuna capitalina ha reforzado la distribución gratuita de agua mediante una flotilla de 52 camiones cisterna que abastecen a barrios, colonias, centros educativos, hospitales y mercados afectados por el racionamiento.
El alcalde informó que hasta la fecha se han distribuido 2.3 millones de galones de agua mediante cerca de mil viajes realizados por los cisternas hacia las zonas con mayores problemas de abastecimiento.
Asimismo, anunció el inicio de un programa para rehabilitar pozos que quedaron fuera de operación por falta de mantenimiento y la ampliación de las cuadrillas de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), incorporando un segundo turno de trabajo para acelerar la reparación de fugas en la red de distribución.
Como parte de la estrategia para enfrentar la crisis hídrica, la municipalidad también impulsa un programa de cosecha de agua dirigido a viviendas, escuelas, iglesias y comunidades ubicadas en las zonas más altas del Distrito Central, donde el acceso al servicio de agua potable presenta mayores dificultades.







