El dolor, la tristeza y los recuerdos marcaron el último adiós a Claudia Suyapa Garay, una de las víctimas del derrumbe que provocó el colapso de una bodega y un posterior incendio en el Anillo Periférico de la capital hondureña.
Familiares, amigos y hermanos en la fe se reunieron para acompañar el velatorio de Claudia, recordándola como una mujer trabajadora, humilde y profundamente comprometida con su vida espiritual. Entre abrazos, lágrimas y palabras de consuelo, quienes la conocieron elevaron oraciones por su descanso y por la fortaleza de sus seres queridos.
Claudia se desempeñaba en el área de aseo de la empresa donde ocurrió la tragedia. Cada día acudía a cumplir con sus labores, sin imaginar que aquella jornada se convertiría en la última de su vida.
Más allá de su trabajo, quienes compartieron con ella destacan su entrega al servicio de Dios. Fue miembro activa del Centro Cristiano Renovación, congregación en la que dedicó gran parte de su tiempo a fortalecer su fe y apoyar diferentes actividades religiosas.
Su fallecimiento ha causado profunda consternación entre familiares, compañeros de trabajo y miembros de su iglesia, quienes la recuerdan como una mujer de principios, siempre dispuesta a servir y brindar una palabra de aliento a quienes la rodeaban.
Mientras continúan las labores de rescate en la zona del desastre, el recuerdo de Claudia permanece vivo entre quienes hoy lamentan su partida, una pérdida que se suma al dolor que ha dejado esta tragedia que enluta a Honduras.







