Más de 600 familias hondureñas han resultado afectadas por las lluvias registradas desde el pasado 2 de octubre, informó este viernes Luis Salinas, jefe de operaciones de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco).
El funcionario explicó que las autoridades mantienen labores de asistencia humanitaria y evaluación de daños en diferentes regiones del país, mientras continúan vigilando las zonas vulnerables ante el aumento del caudal de varios ríos y las condiciones meteorológicas.
Salinas detalló que, mediante el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), se encuentran activadas 23 instituciones para responder a las emergencias durante el período de alerta. Asimismo, indicó que la Alerta Amarilla fue extendida por 48 horas para el Distrito Central y los municipios cercanos al río Guascorán.
El jefe de operaciones aclaró que las más de 600 familias afectadas corresponden al total nacional y que los equipos técnicos permanecen en el terreno recopilando información sobre los daños ocasionados por las precipitaciones.
Los datos obtenidos son incorporados a una plataforma para consolidar un registro más preciso de las viviendas y comunidades perjudicadas, lo que permitirá a las autoridades actualizar los informes y coordinar la atención a las personas damnificadas.
Entre los puntos bajo vigilancia se encuentra el río Ulúa, cuyo incremento podría generar complicaciones en Finca 11, en El Progreso, así como en sectores de San Pedro Sula y otras comunidades cercanas a su cauce.
Copeco también mantiene la Alerta Verde en los departamentos de Copán y Santa Bárbara, además de San Pedro Sula, mientras que el Distrito Central y los municipios aledaños al río Guascorán continúan bajo Alerta Amarilla debido a las condiciones de los caudales.
Las autoridades reiteraron la importancia de mantenerse informados a través de los canales oficiales, evitar cruzar ríos y quebradas con corrientes fuertes y atender las recomendaciones de los organismos de emergencia mientras persistan las lluvias.







