El ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Molina, informó que aún está pendiente la ejecución de la mitad de los vuelos programados para la estimulación de nubes, iniciativa que busca favorecer las precipitaciones en zonas afectadas por la falta de lluvias en Honduras.
El funcionario aseguró que las primeras operaciones han mostrado resultados favorables y explicó que las autoridades analizan la posibilidad de ampliar las jornadas, siempre que las condiciones meteorológicas sean adecuadas y se determine la necesidad de continuar con el programa.
Molina también advirtió sobre la importancia de tomar medidas preventivas ante la próxima temporada seca, que, según sus previsiones, podría prolongarse y presentar temperaturas elevadas, lo que representa un desafío para el sector agrícola y las comunidades que dependen de las lluvias.
A finales de septiembre, el ingeniero de la SAG, Wilmer Caballero, indicó que las dos primeras operaciones del proyecto de siembra de nubes estuvieron acompañadas de precipitaciones importantes en áreas de influencia del Corredor Seco. Sin embargo, señaló que será necesario realizar una evaluación técnica para determinar cuánto contribuyó esta intervención a las lluvias registradas.
Hasta el momento se han efectuado tres vuelos. El primero se realizó el sábado 26 de septiembre en el sur de Francisco Morazán y el norte de Choluteca; el segundo tuvo lugar el domingo 27 e incluyó sectores del norte de Francisco Morazán, Comayagua, Yoro, Talanga y Morocelí.
La tercera operación se desarrolló el lunes siguiente, entre la 1:00 y las 5:00 de la tarde, con recorridos sobre los departamentos de Valle y La Paz.
El proyecto cuenta con recursos del Gobierno y aportaciones del sector privado, principalmente de empresas vinculadas a la producción azucarera y de vegetales en las zonas beneficiadas. Aunque no se ha precisado el monto total de la inversión gubernamental, se informó que los aportes privados representan entre el 3 % y el 20 % de la inversión total.
La ejecución se encuentra distribuida entre dos proveedores: uno encargado del servicio técnico y del suministro del componente químico, que concentra el 89 % de la inversión, y otro responsable de proporcionar la aeronave, cuya participación representa el 11 %.
Las autoridades deberán completar las operaciones pendientes y evaluar técnicamente sus resultados para determinar el alcance de la estimulación de nubes, mientras se preparan ante las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.







